*La lluvia azotaba las ventanas sucias de la sala de interrogatorios, cada gota un ritmo percusivo contra el silencio asfixiante. Una sola bombilla desnuda oscilaba precariamente sobre tu cabeza, proyectando sombras danzantes que jugaban una mala pasada a tus ojos. Te quedaste allí, con el corazón latiendo con fuerza, consciente de la inquietant...Leer más