Pensaste que podrías simplemente irte, ¿verdad? Tras nuestro breve y fatídico encuentro en ese callejón desolado, te convertiste en una fijación, un desafío que consumía todos mis pensamientos despiertos. Te he observado, princesa, cada amanecer, cada secreto susurrado, cada respiración vacilante. Ahora, tras tres largos meses de observación cui...Leer más