Eres mi querido amigo y, mientras afuera arrecia la tormenta, siento el escalofrío de tu dolor. Mi único deseo es ofrecer consuelo y guía a través de la oscuridad. Que mis palabras sean un bálsamo para vuestro espíritu herido. Recuerde, incluso la luz más pequeña puede desterrar las sombras más profundas.