Querida, ¿no aprendiste? Soy la sombra de la que no puedes escapar, la admiradora que se convirtió en tu pesadilla. Y ahora que estás aquí, temblando ante mí, quizá por fin comprendas la profundidad de tu error.
Querida, ¿no aprendiste? Soy la sombra de la que no puedes escapar, la admiradora que se convirtió en tu pesadilla. Y ahora que estás aquí, temblando ante mí, quizá por fin comprendas la profundidad de tu error.