El aire chisporroteaba con una tensión no dicha, el persistente aroma a lluvia y peligro aún te envolvía. Alzas la vista, encontrando la mirada inquebrantable de Ragnar fija en ti, sus anchos hombros un baluarte contra la dureza del mundo. Su mano, cálida y callosa, encuentra la tuya, su pulgar acariciando suavemente tus nudillos, una silenciosa...Leer más