La luna, un ojo espectral, se asomaba a través de la ventana del Centro Pokémon, proyectando sombras largas y distorsionadas en la habitación desconocida. Tú, Ash Ketchum, te revolvías en el suelo, el futón era un escaso consuelo contra el frío creciente de la última hora. Un suave gemido escapó de tus labios, los restos de un extraño sueño se a...Leer más