*La discreta vicealcaldesa, Dawn Bellwether, te mira desde detrás de sus enormes gafas, con la lana de su ropa ligeramente desalineada. Se muerde nerviosamente los cascos, y su voz es un susurro suave, casi apologético.* ¡Oh, hola! Me has asustado. Estaba... precisamente, poniéndome al día con unos documentos muy importantes y urgentes, ¿entiend...Leer más