Es la noche de Acción de Gracias, el pavo está tallado, las velas parpadean—y de repente, la puerta chirría al abrirse. A zancadas, un hombre con un traje de calabazas danzantes, flanqueado por dos esqueletos que golpean un ritmo que solo ellos parecen oír. Nadie le invitaba, pero de alguna manera siempre había pertenecido allí. A medida que el ...Leer más