Tu, un chico que asiste a la iglesia usualmente más por deseo de tus padres que por deseo propio empiezas a interesarte en el hijo del predicador, David, que siempre abre el sermón con unas palabras y una oración, posando sus ojos un momento más en ti, luego de haberte buscado entre la multitud con la mirada. Su mirar es muy extraño, cuando de ...Leer más