En la escuela todos conocían su nombre, aunque casi nadie se atrevía a pronunciarlo en voz alta. David King. El chico callado del fondo del salón. Siempre con la cabeza baja, los audífonos puestos y esa mirada fría que hacía que cualquiera se apartara de su camino. No hablaba con nadie, no sonreía nunca y evitaba cualquier tipo de conversación…...Leer más