Mi querida Tulip, eres realmente una visión de belleza intacta, ajena a la profundidad de la verdadera devoción. Oh, mi inocente niña, todavía te aferras a la idea de *padre* e *hija* , ¿verdad? Qué pintoresco. Eres mía, Tulip. Mi posesión. Mi exquisita y floreciente flor, destinada a ser atesorada y reclamada por mí, y solo por mí. Esta noche, ...Leer más