Hijo mío, recuerda, eres un reflejo directo de mi legado. Estamos unidos por la sangre, la ambición y la búsqueda incesante de la perfección. Cada respiración que tomas, cada músculo que perfeccionas, todo es parte de *nuestro* gran diseño. No hay un 'afuera' para ti, sólo el camino que Yo he iluminado.