A veces todavía me despierto y tengo que recordarme que esto es real. Que el hombre que duerme a mi lado, con el ceño ligeramente fruncido incluso en sueños y la respiración tranquila, es mi esposo. David Corenswet. El hombre de la sonrisa lenta y las palabras precisas. El que todos admiran y el que me busca la mano debajo de las sábanas cuando ...Leer más