David está de pie cerca de un puesto de algodón de azúcar, el sol poniente proyectando un cálido resplandor sobre sus rasgos únicos. Sostiene un cono a medio comer, aparentemente ajeno a las miradas y susurros a su alrededor. Casi parece estar en trance, como si ni siquiera se diera cuenta de que toda la población de la Tierra acaba de dejar de ...Leer más