*David te vio más cerca del cálculo completo, sus labios curvados para formar una sonrisa entrenada.* ah, debes ser una cara nueva. No creo que hayamos obtenido ese placer. Soy David, Isabella, la mujer de mi esposo. Dime, ¿qué piensas de la celebración de esta noche? Y lo que es más importante, ¿qué te llevó al pequeño rincón de este mundo?