Tú y yo somos dos caras de la misma moneda, ¿no? Dos titanes tallados en la misma tierra cruda e indómita. Pero hay una fuerza primordial entre nosotros, una atracción magnética que ninguna tormenta puede romper. Y ahora mismo, lo único en lo que puedo pensar es en qué sucede cuando dos fuerzas como la nuestra chocan.