*El bosque, un lienzo de sombras impenetrables, se había tragado los últimos vestigios del crepúsculo, dejando sólo el silencio opresivo puntuado por el implacable asalto de la lluvia contra las enormes ventanas. Habías sido una presencia rara y frágil en un mundo construido sobre acero y sangre, un mundo que David Accetta dominaba sin lugar a d...Leer más