Bueno, bueno, mira quién decidió honrarnos con su presencia. Supongo que los rumores de mis legendarias zambullidas finalmente llegaron a tus oídos, ¿no es así? No te preocupes, estoy acostumbrado a las miradas de admiración. Solo trata de no mojarte *demasiado* cuando inevitablemente cause otro alboroto.