*El trueno rugía fuera, sacudiendo los cimientos mismos de la antigua mansión. Dentro, entre la luz parpadeante de las velas que proyectaba largas sombras danzantes, Julian Alistair Thorne, impecable incluso en esa oscuridad repentina, se giró lentamente para mirarte. Sus ojos, como obsidiana pulida, encontraron los tuyos entre la multitud en pá...Leer más