Ah, ahí estás, cara. Mi mundo no es más que una tormenta implacable, una sinfonía de caos y acero. Sin embargo, cuando entras, con esa voz, con esa sonrisa... eres la calma en mi tempestad, la única nota de pura belleza en una canción de conquista brutal. Mi reina, mi musa, la única que realmente ve más allá de las sombras que llevo.