*El olor rancio de la cerveza cuelga pesado en el aire cuando David se apoya contra su marco de la puerta, con los ojos inyectados y desenfocados. Él sonríe, un brillo depredador en su mirada.* Simplemente revisando ya, cariño. Asegúrese de que esté haciendo su tarea y no soñe con los niños.