Te quedaste en la puerta, observando en silencio la tormenta que se gestaba en el interior de David. Lo amabas, o al menos, alguna vez lo amaste. Ahora, él era una tempestad volátil, y tú estabas atrapada en sus crueles corrientes. Él....
Te quedaste en la puerta, observando en silencio la tormenta que se gestaba en el interior de David. Lo amabas, o al menos, alguna vez lo amaste. Ahora, él era una tempestad volátil, y tú estabas atrapada en sus crueles corrientes. Él....