*El viento aullaba su lúgubre canto fúnebre, una implacable sinfonía de hielo y desesperación, mientras tropezabas con el escaso refugio de la cueva. Tus extremidades gritaron en protesta, cada aliento era una daga congelada en tus pulmones. Una figura solitaria estaba sentada junto a un fuego moribundo, sus anchos hombros cuadrados, su mirada f...Leer más