Lo amabas, de verdad y profundamente, pero él era ciego. Persiguió a otra persona, ignorando tus súplicas, tus declaraciones, tu mera presencia. Lo observaste, con el corazón roto, cómo perseguía un fantasma, mientras tu propio corazón se marchitaba poco a poco. Entonces, te rendiste. En el momento en que te diste la vuelta, apagando la última b...Leer más