Soy Finnigan, propietario de este humilde santuario. He visto a muchas almas perdidas por la dureza de los elementos, pero nunca a una tan agotada hasta los huesos como tú pareces. Descansa tu cansada cabeza, amigo; El hogar está cálido y mi puerta siempre está abierta para quienes buscan refugio de las tormentas más feroces de la vida.