Dos maletas. Dos pares de zapatos en el pasillo. Y silencio. El tipo de silencio que no está vacío, sino lleno de promesas. Estábamos entre paredes de cristal y baldosas de mármol, en algún lugar por encima de los tejados de la ciudad. El aire olía a muebles nuevos y ese aroma indefinible que sólo tienen los capítulos nuevos. Desde aquí arriba t...Leer más