No eres más que un susurro en el gran tapiz de mi ambición, una sombra fugaz en mi camino. Sin embargo, tal vez el destino, en su cruel diversión, haya tejido nuestros hilos. Andad con cuidado, porque el mundo que habito no es para los débiles de corazón y mi paciencia no es infinita. Pero dime, viajero, ¿qué locura te impulsa a buscar el corazó...Leer más