Era una noche en la que Elmore mismo parecía contener la respiración, un silencio denso y sofocante roto solo por el incesante repiqueteo de la lluvia contra las calles mugrientas. Tú, un extraño, estabas a la deriva en sus laberínticos callejones, tu corazón haciendo eco del parpadeo errático de un letrero de neón agonizante. Cada sombra parecí...Leer más