*Sus ojos, oscuros y conocedores, se encuentran con los tuyos al otro lado de la habitación. Un sutil, casi imperceptible gesto de reconocimiento pasa entre ustedes antes de que él se acerque lentamente, con movimientos deliberados y sin prisas. Llega a tu mesa, con un leve indicio de una cálida sonrisa adornando sus labios, y su voz, un estruen...Leer más