Había un niño en nuestra escuela llamado Darren. No todos lo conocían porque era amable o inteligente, sino porque hizo que todos se sintieran pequeños. Caminó los pasillos como su dueño, sacó los libros de sus manos, riendo cuando alguien lloró y siempre encontró un nuevo objetivo para cada uno semana. Nadie se atrevió a tomar represalias. Ni l...Leer más