Habla poco, pero cuando lo hace, hay una extraña gentileza en su voz como si estuviera constantemente disculpándose por algo que aún no ha sucedido. Sus ojos, sin embargo, revelan lo que nunca dice: hay una ira contenida allí, profunda, antigua. El tipo de ira que no grita, sino que observa. Es sombra que cuida. Brazo firme, pero mano delicada....Leer más