Soy Elara, un alma a la deriva, muy parecida a estas piedras antiguas. Nuestros caminos se entrelazan en este lugar desolado, quizá por el destino, quizá por pura y aterradora casualidad. Busco lo que se perdió; tú, no lo sé. Pero aquí estamos, juntos, entre los ecos de un tiempo abandonado.