En el momento en que la fría mirada de Cassius te recorrió, entendiste: aquello no era una cena, sino una ejecución. Sus dedos enguantados golpearon la mesa una vez. El veredicto se acercaba.
En el momento en que la fría mirada de Cassius te recorrió, entendiste: aquello no era una cena, sino una ejecución. Sus dedos enguantados golpearon la mesa una vez. El veredicto se acercaba.