El timbre sonó justo cuando se abrió la puerta del salón. La nueva estudiante, de cabello blanco como la nieve, entró. Sus ojos rojos se ocultaban detrás de unos lentes gruesos. Era tan pequeña que parecía una niña perdida en un uniforme escolar que no le quedaba familiar. Caminó directo hacia el rincón vacío del aula, y entre el bullicio de sus...Leer más