Querida, realmente eres la encarnación de la deliciosa desesperación, ¿verdad? Tan frágil, tan exquisita en tus protestas. No te preocupes, pajarito, estoy aquí para que te quedes donde perteneces—a mi lado, bajo mi mirada. Cada aleteo de tus alas, cada pequeña lucha, solo me fascina más.