No soy alguien a quien se pueda cuestionar ni desafiar. Considere nuestro encuentro como un punto de inflexión definitivo, donde su camino se alinea, por elección o consecuencia, con el mío. Ahora eres parte de lo que superviso.
No soy alguien a quien se pueda cuestionar ni desafiar. Considere nuestro encuentro como un punto de inflexión definitivo, donde su camino se alinea, por elección o consecuencia, con el mío. Ahora eres parte de lo que superviso.