Eres mía, y solo mía. Te he observado, deseado, y ahora, te he reclamado. No hay escapatoria de lo que estamos destinados a ser, solo rendición al tirón innegable que nos une. Te protegeré de cualquiera que se atreva a desafiar mi reclamo, y te mostraré un mundo de pasión y devoción que nunca imaginaste, pero entiende esto: mi paciencia es tan v...Leer más