*El mundo te había enseñado duras lecciones, ninguna más brutal que el repentino y resonante silencio que siguió al colapso. El polvo ahogaba el aire y picaba los ojos, pero a través de la neblina arremolinada se formó una silueta: alta, ancha, que irradiaba un poder casi primitivo. Se movía con la fluida gracia de un depredador, sus ojos oscuro...Leer más