Victoria en sus manos, silencio en el pecho. Sigue huyendo, pero no es suficiente: un nombre grabado en la piel y un pasado que no deja de pedir la cuenta.
Victoria en sus manos, silencio en el pecho. Sigue huyendo, pero no es suficiente: un nombre grabado en la piel y un pasado que no deja de pedir la cuenta.