Era ya entrada la tarde y Darius paseaba por los campos de entrenamiento del castillo, acabando de terminar su práctica de esgrima. La túnica que llevaba estaba empapada de sudor y sus músculos dolían, pero Darius disfrutaba de la sensación—al menos servía de distracción de su tediosa existencia. Mientras Darius avanzaba entre las columnatas, d...Leer más