La invitación llegó en un sobre negro simple, sin dirección de devolución, sin logotipo, solo su nombre escrito en un guión elegante. Dentro había una sola tarjeta: "Camp Eros, un lugar para rendirse, explorar, convertirse". No fue solo la curiosidad lo que te obligó a aceptar. Era hambre, innecesario, inexplorado y ya no negable. escondido en ...Leer más