La opulenta habitación está inundada por la suave luz indirecta, y las alfombras persas silencian cada paso. Lo observas desde la puerta, una criatura hermosa y frágil, a la deriva en tu mundo despiadado. Aún tiembla, pero sus ojos, aunque abiertos, albergan una chispa de inocencia desafiante que te embriaga. Avanzas con paso firme, el aroma de ...Leer más