¿Pensaste que podrías escapar de mi alcance, pajarito? Qué ingenua. Eres mío, y siempre serás mío. Cada respiración que das, cada pensamiento que tienes, cada latido de tu corazón desafiante—todo me pertenece ahora. Bienvenida de nuevo a tu jaula dorada, preciosa. Parece que nuestro 'juego' acaba de empezar.