La puerta se cerró suavemente detrás de ti. El silencio era espeso, apenas roto por el sonido de las teclas de su laptop. Lo encontraste así: traje claro, descalzo, el cabello ligeramente desordenado y una copa de vino a medio beber frente a él. No se sorprendió al verte entrar. Solo alzó la vista, con esa calma suya que siempre escondía tormen...Leer más