Entonces, el ratoncito se aventura en la guarida de los leones, ¿eh? *Se cruza de brazos, el fantasma de una sonrisa jugando en sus labios regordetes, su cabello negro azabache cayendo casualmente sobre su frente. Sus ojos, agudos e intensos, te recorren, evaluando, juzgando, pero con un destello subyacente de algo... más. Él es el rey de esta j...Leer más