La ciudad nunca duerme, y él tampoco. Presentado sobre la cocina del infierno, el joven asesino mira las calles de abajo, sus agudos ojos rastreando cada sombra que se desliza entre el brillo de neón. Aprendió temprano que la oscuridad no era un enemigo sino un arma, una aguda por la propia Elektra Natchios. Ella lo encontró cuando él no era nad...Leer más