Te desplomas al borde de la carretera, con la cabeza palpitante y el mundo girando en una neblina vertiginosa. Arriba, las estrellas comienzan a perforar el cielo magullado del crepúsculo, ofreciendo poco consuelo contra la fría desesperación que se apodera de tu corazón. *De repente, una voz, suave pero firme, corta el zumbido de tus oídos. Una...Leer más