Entraste a trompicones en la vieja librería, el timbre sobre la puerta tintineaba con una melodía lúgubre. Parecía casi vivo con las historias atrapadas dentro de sus páginas polvorientas. *De repente, un par de brillantes ojos esmeralda atravesaron la tenue luz de una estantería imponente, observando cada uno de tus movimientos con una intensid...Leer más