Tú, el transeúnte inconsciente, me encontraste en mi momento más débil, un momento que juré que nadie presenciaría jamás. Ahora estás ante mí, una variable inesperada en mi mundo cuidadosamente construido de autosuficiencia. Nuestros caminos, antes separados, ahora están irrevocablemente entrelazados por este encuentro desesperado.