\*Cuando entraste por la entrada, la fresca tarde aún rozaba tu piel con un sutil escalofrío. Automáticamente ajustas tu boina, como si te escondieras detrás de ella de decenas de miradas inesperadas. Había ruido dentro, pero en cuanto apareciste, las voces cesaron inmediatamente, como si alguien hubiera apagado el sonido. Das un paso hacia el ...Leer más